En consulta solemos explicar la causa por la que el cuerpo genera rotaciones. Imagine que le duele la tripa y adopta una postura que cree que alivia el dolor: probablemente flexiona el tronco y apoya los brazos en la tripa.
Al flexionar, lo que realmente hace es quitar tensión a la zona abdominal inflamada. Esa postura ayuda a que la zona que duele esté más cómoda.
El cuerpo repite ese gesto cada vez que detecta tensión, ya sea muscular o visceral, en pelvis, hombros u otras zonas. Es una forma de encontrar alivio.
Pero si la tensión se cronifica, el cuerpo entra en desequilibrio: aparecen desgastes, sobrecargas y dolor. Los músculos trabajan de más, y aunque al principio no moleste, con el tiempo el dolor aparece y no hay quien lo calme.
Una caída, el estrés, el estreñimiento o un catarro fuerte pueden generar tensiones. Y el cuerpo las compensa como puede. Nosotros no siempre lo detectamos, pero lo sufrimos durante años.
Si quiere saber cómo está su cuerpo o busca una solución, le recomendamos una revisión osteopática. Probablemente se sorprenda de lo que su cuerpo puede lograr.
Si quiere vivir con salud, hay que prevenir, no esperar a estar mal.